— ¡Ouuuch! Sonó un grito hueco, había sido Llary, quien sintió una punzada cuando el bosque recibió el ataque de Gerbis. Por alguna razón le había dolido, quizá porque estaba conectada con él. Caminando alrededor del bosque, ahora rodeando a Leybor y a Gluder, decide que es tiempo de atacar. Otro profundo dolor se le filtró en su corazón, cuando vio a Robert atrapado en aquella red. Eso la impulsaba a iniciar su ataque. Leybor, Gluder y Robert se encontraban en las orillas del lago, ya adentro. Aunque estaban en la orilla, la profundidad del lago era impresionante.
Llary corre con una rapidez impresionante sobre el lago, dejando una manta de neblina blanca tras de ella.
Gluder se da cuenta de lo que quiere hacer Llary. Ella se detiene, queda impresionada de ver la forma en que se encuentra Robert. Robert estaba flotando, con aquella red que brillaba color naranja, estaba en forma de arco, inclinado hacia atrás, quejándose de los apretones que le daba la asfixiante red. Llary deja caer sus manos, quedando la palma de ellas mirando hacia el agua. Luego, las levanta con tanta fuerza. Al hacerlo, voltea la palma de sus manos, ahora miran hacia el cielo. Un torrente de agua salió bajo
Gluder, arrojándolo hacia el bosque. Leybor al ver lo que había hecho
Llary se sumerge, en una fracción de segundos apareció al frente de ella. No la atacó, estaba esperando hacer algo. Robert cae al agua, aun inmovilizado, él es ayudado por Lémur y Josh, quien al ver lo que había hecho Llary, se arrojó del dragón, cayendo sobre su volador. Jeack tomó las riendas de aquella pelea que tenían con Gerbis.
Jeack estaba en su volador, sin darle ninguna oportunidad a Gerbis de que lo pudiera atacar, ni de que alzara vuelo. Jeack le pide a su volador, que recuerde el único ataque con el que habían podido vencer al unicornio blanco de Piper. Así fue, el volador de Jeack, baja su pico, pone sus alas en dirección hacia su pico, las plumas de las alas se le habían estirado, llegaban más lejos que donde se encontraba su pico, sus patas y afiladas garras las había echando hacia atrás. Parecía un corcel, cual utilizaría las alas como patas delanteras, echándose a correr. Aunque la dirección de aquellas alas estuvieran hacia su pico, no era hacia allí hacia adonde se dirigía, si no, hacia Gerbis. Las plumas se despegaron de las alas del volador, otras las sustituyeron de inmediato, pero las que habían salido antes, iban en formas de dagas, directamente hacia Gerbisy el unicornio. Jeack pegó un grito asfixiante, aquel no había sido el ataque que él quería que el volador arrojara, pero no era eso lo que le había provocado el grito, sino, ver como aquellas dagas atravesaban al unicornio y a Gerbis, ya que no se habían podido defender del ataque del volador. Había pasado tan rápido, que solo pudieron ver venir las dagas.
Jeack se tiró en picada hacia el agua, se dirigía hacia Gerbis, el unicornio desapareció al morir. Gerbis se encontraba agonizante e inmovilizado.
Antes que Jeack lograra llegar donde se encontraba Gerbis, aquel que todavía se podía oír como respiraba, había desaparecido, no había muerto, solo desapareció.
—me duele lo que le pasó. —Robert toma aliento, ya se encontraba liberado. —pero él se lo había buscado.
—no ha muerto. —interrumpe Josh, con unas palabras suaves.
—esto es obra de un hechizo, yo no soy experto en eso, pero si he leído acerca.
—pero, ¿Dónde está el cuerpo?
No terminaron la conversación, porque la discusión de Llary con
Leybor se podía escuchar claramente. Llary para de hablar, todo era acerca de las tierras y como había escapado. Leybor le decía que se la llevaría, que acabaría con su padre, con los chicos y con todo aquel que se le interpusiera en su camino. Llary furiosa, se sumerge y aparece a una distancia de unas treinta yardas, comienza a correr hacia Leybor, de tras de ella se formaba una ola gigantesca, que la vio cuando sentía que el agua se le escurría bajo sus pies. Al notar esto se le ocurre una idea, no sabía si le funcionaria, pero tampoco perdía nada si lo intentaba.
Siempre corriendo hacia Leybor, con aquella gigantesca ola de tras, se acercaba lo más que podía a Leybor. Este muy confiado, ya que leía el ataque de Llary, no se mueve. Los chicos, incluyendo a Jeack, se dirigían hacia ellos para darle ayuda a Llary. Cuando Llary estaba a unos diez metros, se detiene. La ola no lo hace. Avanza, partiéndose justo cuando pasa a través de Llary, no se detiene, Leybor solo pensaba esquivarla, el decía en un pensamiento rápido > a unos centímetros del rostro de Leybor, la gigantesca ola se convirtió en hielo, que golpeó bruscamente a Leybor, él no esperaba que el agua se convirtiera en hielo, estaba allí parado, esperando atravesar la ola, pero fue sorprendido.
Tirado, flotando en el agua, ahí estaba Leybor, rodeado por los cuatros elegidos y sus animales guías. Se sentía inútil, ya que estaba completamente imposibilitado de atacar. Robert estaba en Lémur,
Jeack y Josh en sus voladores, y Llary ahora se encontraba sobre Sifary.
Leybor les comienza a reír a carcajada, algo típico en él, no demostraba ningún temor, aunque en su interior, sentía otra cosa, diciéndose en pensamientos rápidos: ¿mis tropas, adonde están? Otra vez, había subestimado a los elegidos, cuatro niños muy pequeños y con una responsabilidad tan grande, habían sido capaces de tenerlo rodeados, ¡no! ese no es Leybor, ese no puede estar rendido ante los elegidos.
Decide jugársela. El último truco. Se para sobre el agua, los chicos listos a cualquier movimiento. Ellos sabían que Leybor no tenía escapatoria, ese momento era el que el León decía, y que al llegar, los cuatro elegidos serían capaces de derrotar a Leybor. Este también lo sabía, esa había sido la razón de mantenerlos separados durante tanto tiempo pero, aunque casi lo logra; no pudo. Parado allí en medio, se sumerge en el agua, completamente de forma vertical, firme, parecía que estaba tieso, solo cerró los ojos y se sumergió.
— ¡no dejemos que haga nada! —gritó Robert, dirigiéndose hacia el lugar donde se había sumergido Leybor. Observan que unas burbujas comenzaron a brotar luego, detrás de ellas, venía una luz, todos se alejan, incluyendo Robert. Un tornado enorme había salido exactamente de donde desapareció Leybor, de donde aquellas burbujas y aquella luz estaban apareciendo. El tornado se elevó muy alto y así como lo hizo, volvió a caer. Todo rastro de Leybor había desaparecido.