el amor, en el trabajo, en la familia, etc. Es energía que tiras a la
basura.
- ¿Usted cree que son falsos esos conceptos, y hago mal en
querer encontrar remedio en ellos?
- Así es. Pero no me malinterpretes. No con esto quiero decir
que sean esas actividades malas, lo que te quiero explicar; es
que a ellas hay que llegar equilibrado, no buscar el equilibrio en
ellas. Te voy a platicar lo que sabían los abuelos olmecas, desde
la primera dinastía de: “LOS JORNALEROS DEL ESPÍRITU”. Ellos
decían que no era posible conseguir ningún tipo de desarrollo
espiritual, si no era por medio del trabajo introspectivo.
- ¿Y cómo se trabaja en el interior de uno mismo?
- Modificando nuestros programas.
- ¿De qué tipo de programas habla?
- Los abuelos los clasifican en dos tipos. Los programas
naturales, que son producto de circunstancias biológicas, creadas
y regidas por las leyes universales, en donde la influencia del
hombre solo interviene de forma indirecta. Y los programas
sociales, creados por las normas que la sociedad establece como
reglas comunitarias. Esos dos tipos de programas van codificando
nuestra mente desde que somos bebés, y contribuyen en gran
parte a que seamos como somos. Te advierto que pretender
modificar esas programaciones no es un trabajo fácil, ya que
muchos de los programas, los desarrollamos y están con nosotros
desde antes de ser concebidos.
- ¿Se refiere al tiempo en que fuimos bebés, viviendo en la
matriz de nuestra madre?
- No, me refiero a un tiempo anterior. Cuando todavia no
éramos fetos.
- No entiendo, ¿como somos programados desde antes de
ser embriones? ¿Y qué quiere decir con eso de los programas
Naturales? Por favor Ameyali, explíqueme.
- (Determinante) En otro momento, cuando estés en la
frecuencia indicada.
- ¿A qué frecuencia se refiere? ¿Y por qué no ahora? (pregunté
con ansia)
- Porque no tiene caso. Si no estás conectado en la sintonía
necesaria, cualquier información que te llegue y se salga del cuadro
de tu realidad actual, aparte de ser una pérdida de tiempo, en lugar
de hacerte bien, más te confundiría. Primero antes de querer seguir
avanzando, tienes que aplicar una introspección feroz e implacable,
para que sepas qué tan sincero es tu deseo de cambio, y qué tanto
realmente quieres en ti modificar. Es necesario que primero con
toda sinceridad te preguntes; ¿de verdad estoy dispuesto a tomar el
control de mi animal interno? ¿O prefiero continuar como hasta hoy,
en actitud complaciente, permitiéndole que me siga manejando
la existencia? Toma en cuenta que un cambio profundo, implica
compromisos colosales. Así que antes de dar el siguiente paso,
tienes que consultarte a ti mismo, con toda franqueza, si realmente
quieres cambiar de forma radical tu situación, o simplemente andas
buscando una temporal y cómoda zona de confort, donde no tengas
que invertir demasiado esfuerzo para conseguirla. Ubica primero lo
que realmente buscas, antes de querer saber más.
- Yo pienso que cualquiera que tiene problemas que le causan
sufrimientos, busca un cambio. ¿No lo cree así?
- No necesariamente. Cuando tenemos problemas y algo nos
adolece, generalmente lo que requerimos no son soluciones,
buscamos cómplices que reafirmen nuestra condición de víctimas.
Cuando experimentamos un sufrimiento, inmediatamente buscamos
la causa de nuestro malestar usando el dedo equivocado.
- ¿A qué dedo equivocado se refiere?
- Al que utilizamos para señalar a los culpables de nuestros
padecimientos. El dedo índice. Y no le damos uso al dedo
correcto.
- ¿Y cuál es el correcto?
- El pulgar, señalando hacia nosotros mismos como los
verdaderos responsables de nuestros males. El que auténticamente
busca un cambio total y ascendente, antes que nada, tiene que
cubrir tres requisitos fundamentales, si no, no hay posibilidades
de avance.
- ¿Cuáles son esos requisitos?
- La erradicación del milagro externo, la responsabilidad y el
cambio de frecuencia.
- ¿Me lo podría explicar mejor?
- (Se acomodó en su asiento plácidamente y con calma empezó
a explicarme) El primer requisito exige: Que se debe renunciar
a la comodina posición del pasivo negligente, que siempre
anda buscando encontrar soluciones existenciales, a través de
milagrosas entidades, o de terceras personas que se auto nombran
mediadores entre Dios y los mortales, con supuestos poderes
mágicos. Y yo al respecto siempre afirmo que:
“PARA DIALOGAR CON DIOS,
NO HACEN FALTA INTERMEDIARIOS,
CUANDO QUIERO HABLAR CON ÉL,
PLATICO CONMIGO MISMO”.
Tampoco debemos esperar que sea el destino quien a través del
azar nos resuelva todo. Cuando nos volvamos activos productores
de nuestros propios milagros, ganados a través de intensos
trabajos internos, entonces habremos cubierto el primer requisito.
Y erradicaremos de nuestras vidas “el milagro externo”.
El segundo requisito es el que dicta:
“AUNQUE YA ESTÉS MAS QUE HARTO
DE VER QUE HAY EN TU CAMINO
SIEMPRE TRISTEZAS, ANGUSTIAS,
FRUSTRACIONES Y AMARGURAS