LA DIMENSIÓN FELIZ Y OTROS
DESTINOS PARA NAVEGAR
“La felicidad no es un destino, es una forma de navegar” esa es una
frase que me ha parecido sumamente verdadera desde la primera vez que la
escuché, la vida no puede estar regida únicamente por metas, ni la felicidad
condicionada al cumplimiento de las mismas, esa es la razón por la cual, a
mi percepción, es tan interesante el concepto de “navegar”, sin embargo, por
mejor marinero que se sea en esta vida, sería inocente esperar un viaje lleno
de reconfortantes vistas en altamar y sin turbulencias. La vida nos expone
a una serie de circunstancias complejas y difíciles de mencionar, tanto la
más pura y bella muestra de felicidad, como la más aborrecible muestra
de odio conllevan una serie de procesos químicos en el cerebro, que al ser
expresados como sensaciones, experiencias y sentimientos, se vuelven aun
más complejos. Conscientes de esta complejidad, todos quienes se han dado
a la tarea de reflexionar sobre la vida, la felicidad y demás, se han visto
envueltos en un mar de pensamientos, un mar cuya corriente no deja de
fluir en el transcurso de la vida humana, y que da pie a las mas maravillosas
conjeturas. La curiosidad humana simplemente no puede evitar que estas
sensaciones se sigan llevando a cabo una vez que han despertado en el ser,
y para ser expresadas, son necesarias alusiones diferentes a la realidad, es
necesario hablar de situaciones exageradas o irreales para poder ejemplificar
de una manera más comprensible lo que se siente y se experimenta, es por
ello que tantos magníficos pensadores han resuelto comunicar esto por medio
de las metáforas.
Al tratar de llevar a cabo tan complicada empresa por mí mismo, me di
cuenta de que las metáforas podíanse desarrollar en ambientes totalmente
concebidos para comunicar esto y las llevé a cabo de una forma en la que
pudiese explayarme a detallar estas circunstancias complejas. Di rienda
suelta a mi imaginación para crear las situaciones adecuadas y expresarlas
de la mejor manera posible, quise expresar en diversos modos las cualidades
multifacéticas del hombre para ejemplificar de un modo tan objetivo como
me fuese posible la realidad cambiante que percibe mi ser.
Ese es el interesante caso de cualquier persona que, imbuida en su
propia curiosidad, pueda recrear todo tipo de imágenes y circunstancias
sobre que sería lo más adecuado para enfrentarse a determinada situación,
la percepción es meramente subjetiva, pero subjetiva no solo a la persona
que trata de dar una opinión sobre determinado hecho, sino subjetiva al
momento en que tuvo esa idea, hace falta solo un mal día para cambiar la
benevolencia de un hombre en maldad pura, al menos por un instante, así
como el más aguerrido soldado puede perder su sed de sangre aunque sea
por un momento al sentirse suficientemente conmovido.
Es por tanto que al ahondar en este tipo de cavilaciones, los seres con
un poco de curiosidad, quedan maravillados por como su ser evoluciona
o involuciona en las mas graciosas circunstancias, tratan de establecer
un parámetro fijo para determinar su existencia y encuentran en ella una
multiplicidad enorme e incluso abrumadora de personalidades con sus
respectivas formas de ser, inmanentes a ellos, y que salen de la manera
más abrupta en un solo día, interesante para mostrar al mundo lo diferentes
que son.
Yo me he atrevido en diversos momentos a clasificarme dentro de este
tipo de personas, las personas extrañas, los locos, nosotros los locos que no
padecemos de ninguna enfermedad como para ser recluidos, pero estamos lo
suficientemente fuera del parámetro para ser marcados por la sociedad, de
modo que varían de lo elogiable a lo denigrante, en fin... este tipo de locos
que han perdido con el paso del tiempo la valoración de estas opiniones,
y buscan dentro de sí todo tipo de sentimientos que van de lo loable a lo
más bajo, pero siempre están perfectamente conscientes de que su vida y la
realidad misma tienen un camino. Cuando se desempeñan dentro del ámbito
de lo que consideran monótono, se desempeñan buscándole la diversión
que encuentran en él los cuerdos, cuando no, solo buscan huír a su refugio
mental, el cual, aunque lleno de barreras, suele ser penetrado por las más
grandes simplezas de la vida, haciéndolo así variado, interesante, y a ratos
ordinario.
Obsesionado por la naturaleza pura de mi propia felicidad, pretendo
mostrar en esta serie de historias cortas, como se pueden desarrollar los mas
fantásticos sentimientos de felicidad, libertad, intelectualidad y demás, en
proporción directa al abandono de la cotidianeidad y a la seguridad aparente,
y como también en sentido contrario, en sentimentalismos humanos, se puede
querer el ideal de vida de forma ciega, pero envidiable, haciendo uso de una
vida que se nos ha mostrado perfecta por la sociedad y de la cual muchos han
hecho uso para satisfacer sus necesidades de autorrealización.,/p>
Expreso únicamente reflexiones hechas a partir de momentos; momentos
escritos que quedan inmortalizados por el ser, ligados a un futuro que en lo
lejano, podría percibir cosas similares o totalmente opuestas, para analizarlas
con profundo interés y dejando parámetros propios para un futuro, más,
en un ciclo interminable, es cada uno de estos escritos la representación
de como cada instante puede adquirir un enorme valor, de como un sueño
puede ahondar en el conformar del ser, y como el ser puede terminar en
las más variadas circunstancias haciendo gala de la subjetividad de cada
momento, de cada percepción inherente a la misma persona y del tiempo al
que corresponde la acción, y por tanto, a un modo de ser distinto.
Termino mi introducción presentando este viaje al lector, abriéndole de
par en par las puertas a mis reflexiones diarias, yo mismo me he llegado a
sorprender por lo cambiante que llegan a ser, por como todas esas olas alteran
dramáticamente el curso de navegación de mi vida, el hermoso navegar de
todo ser es algo lleno de matices, matices que una vez comprendidos no nos
dejan de maravillar por esa increíble curiosidad inherente al ser humano,
una bella curiosidad que nace hacia nuestra propia persona, yo muestro como
es mi viaje por aquella serie de realidades que percibo y dejo de percibir e
invito a quien las lea a que se dé el tiempo de hacer lo mismo, de dejar a su
imaginación recrear cómo es su navegar, visualizar la alegría que conlleva
la consciencia del viaje, abrazar los matices de felicidad de ella y saberlos
valorar, los invito a que se den un tiempo para disfrutar del navegar, pues en
mi experiencia, una vez que se han subido al barco, no querrán dar un final
a su propio viaje.