Jesús afirma esta verdad, dice en (Mateo 25:34) “Venid, benditos
de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde
la fundación del mundo”. Aquí Jesús reafirma y confirma esta
verdad, hubo un Reino preparado para nosotros el día en que el
mundo se fundó.
En este pasaje se encuentra una revelación más profunda que
pocos han logrado descubrir. Esta revelación es el propósito
original de la creación del hombre. Aquí vemos lo que estaba
en la mente de Dios el día que creó al hombre.
1. Dios creó al hombre con el propósito de reflejar su
imagen
Esta imagen no fue física sino espiritual. Somos un reflejo de
la Gloria de Dios en la creatividad, habilidad, amor, carácter y
muchas otras cualidades. El hombre que se odia a si mismo odia
la imagen de Dios. Esta imagen fue distorsionada con el pecado
del hombre y restaurada con la venida de Cristo el Mesías.
2. Dios creó al hombre con el propósito de gobernar
y dominar sobre la extensión de su reino llamada
tierra.
En este pasaje Dios le entrega el gobierno del mundo al hombre.
La manera de gobierno en esta extensión llamada tierra, siempre
ha sido gobernar según Dios. El gobierno del hombre sin Dios
es la raíz de los problemas mundiales. Las drogas, el terrorismo, los homicidios, la corrupción, etc. tienen solución al gobernar la
tierra como Dios manda que lo hagamos. Si tú quieres descubrir
el mal funcionamiento de alguna cosa creada debes preguntarle
a su creador y descubrir su propósito original. El hombre fue
creado para dominar, pero no sobre otros hombres, sino sobre lo
que Dios le ha puesto en sus manos (dones y talentos). La idea
de Dios fue crear la tierra como una extensión de su Reino y
poner al hombre como un instrumento para establecer la cultura
del cielo (el país de origen).
La palabra “señoree” viene del verbo señorear (de señor) que
quiere decir:
•• Dominar o mandar en algo como dueño de ello.
•• Dicho de una persona: Apoderarse de algo, sujetarlo a su
dominio y mando.
•• Dicho de una persona: Mandar imperiosamente y
disponer de las cosas como si fuera dueño de ellas.
Dios creó al hombre para que gobernara la tierra y la impactara
con la cultura del cielo. Aquí vemos el reino de Dios entregado
al hombre para que lo administre. Es en este pasaje (Génesis
1:26) donde Dios nos revela el propósito de la creación del
hombre y en el versículo 28 le da la orden de hacerlo y cumplir
este propósito.
“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad
la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la
tierra”. Génesis 1:28 (énfasis añadido)
Desde el principio de la creación, Dios le dio al hombre el
propósito y la orden para que se extendiera y poblara la tierra
con el Reino de Dios. La idea de Dios fue que le tierra reflejara
su reino (nuestro país origen).
El hombre pierde el reino
El pecado fue la causa de la pérdida del Reino de Dios entregado
por Dios al hombre. Cuando el hombre desobedece engañado
por la serpiente, todo dominio, poder, autoridad, reino, gloria
y gobierno concedido le fue quitado legalmente por causa del
pecado. Aquí entra la crisis de la raza humana.
“Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de
Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por
todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida”.
Génesis 3:24
Satanás toma dominio legalmente de los aires del territorio
llamado tierra (humanidad) y es por eso que él se convierte en
el príncipe de este mundo, Jesús lo menciona con este nombre
varias veces (Juan 12:31, 14:30, 16:11).
“En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente
de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”, Efesios
2:2 (énfasis añadido)
Ahora encontramos a un hombre (la raza humana) enfermo, sin
el gobierno de Dios, sin el reino de Dios, independiente, pobre
espiritualmente y vacío. Todo ser humano sin importar la raza,
el color, país, lengua, sufre de la misma enfermedad “pobreza
espiritual”. No importa su estatus social, sus diplomas y títulos,
su fama y dinero, todos sufren de la misma enfermedad “pobreza
espiritual”. La solución es el reino de Dios.
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el
reino de los cielos”. Mateo 5:3
El Mesías trae el reino, no una religión.
La crisis del hombre tiene un aniquilante: El reino de Dios.
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado
sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero,
Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su
imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y
sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en
justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los
ejércitos hará esto”. Isaías 9:6-7
La Biblia dice “el principado sobre su hombro”, esto quiere
decir el peso del gobierno de Dios que el hombre perdió al pecar, luego Jesús se hizo cargo de devolverlo. Jesús dijo: yo traigo el
reino sobre mis hombros, no una religión.
En este pasaje esta profetizado claramente el nacimiento,
el reinado del Mesías y el crecimiento de su reino, por favor
entiendan, esto no tiene que ver nada con religión. Mucho pueblo
está contaminado con religión, pero la Biblia dice: “El celo de
Jehová de los ejércitos hará esto”.
La palabra “celo” quiere decir ardor o hervir, cuidado, diligencia,
esmero que alguien pone al hacer algo. También quiere decir
interés extremado y activo que alguien siente por una causa o
por una persona. El Señor nos está diciendo, tengo un interés
extremado por mi reino y voy a poner todo mi esmero para que
esta palabra profética se cumpla. La prioridad de Jesús no era
morir en la cruz, sino establecer el Reino de Dios. Morir en la
cruz era necesario para realizar esta tarea y redimir al hombre
(territorio por conquistar).
“y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo
de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo,
cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y
obedecerán”. Daniel 7:27
Jesucristo establece el Reino de Dios
El primer anuncio de Jesucristo, su primera declaración, su
primer mensaje público, su primer llamado fue este: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos,
porque el reino de los cielos se ha acercado”. Mateo 4:17