De cerebro a civilización
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¿Por qué existe una civilización humana? Este libro pretende responder a esta pregunta basado en el principio de la civilización como el producto de la actividad cerebral. Sin cerebro no hay civilización. Consiguientemente esa civilización puede considerarse como el resultado natural de la evolución biológica en el planeta. Tres billones y medio de años de evolución e incontables combinaciones genéticas fueron necesarios para dar lugar a una célula que trabaje eléctricamente, la neurona. Quinientos millones de años adicionales fueron necesarios para generar el cerebro humano. La aparición evolucionaria del cerebro humano en la biosfera marca el punto de partida de la civilización, fenómeno que conlleva simultáneamente un cambio en el mismo mecanismo evolucionario de esa biosfera. La evolución, basada hasta entonces y durante billones de años en la sola concurrencia entre diferentes combinaciones genéticas, pasa inevitablemente a convertirse en un proceso crecientemente dependiente de la concurrencia entre diferentes combinaciones sinápticas. Las sinapsis cerebrales humanas, fuente del pensamiento, van paulatinamente tomando el comando. Apenas perceptible en sus comienzos, este proceso se va haciendo progresivamente más visible conforme la civilización humana se asienta y desarrolla para hacerse ya del todo evidente en el desarrollo científico moderno. El descubrimiento de la estructura y función del ADN a mediados del siglo XX marca, por así decirlo, la toma de comando formal y definitiva de la sinapse sobre el gen. La futura evolución en el planeta resultará así un proceso fundamental y crecientemente dirigido por el pensamiento. La convergencia actual de ingeniería genética con inteligencia artificial, física quántica y nanotecnología permite afirmar el estarse hoy en los umbrales del cambio más profundo de la especie humana en toda su historia y probablemente de la biosfera como totalidad.
About the Author
El autor nació en Sucre, Bolivia. Recibió su educacion primaria y secundaria en el Colegio del Sagrado Corazón de esa ciudad, bajo la regencia de la Orden de los Jesuitas. Concluida su educación secundaria inicíó sus estudios de medicina en la Universidad de San Francisco Xavier de la misma ciudad. Por razones políticas tuvo sin embargo que abandonar su país y radicar por unos años en Santiago de Chile donde estudió filosofía en la Universidad de Chile. De Chile se trasladó a Suecia donde retomó sus estudios de Medicina en la Universidad de Uppsala graduandose allá como médico. Su formación como especialista la recibió en el Hospital Académico Universitario de Uppsala. En la actualidad vive y ejerce su profesión en Suecia.