Una amenaza terrorista obliga al presidente de México a realizar un programa de la radio y la televisión en cadena nacional donde se le dio la palabra a cualquiera que quisiera expresarse. Los indígenas y mestizos que representan la gran mayoría de los 50 millones de mexicanos que viven en la pobreza, rompieron el silencio para protestar por la paga de uno o dos salarios mínimos de 145 dólares mensuales.
Los jornaleros agrícolas exigieron salarios equivalentes a los que pagan los gringos en Estados Unidos. Los millones de trabajadores a los que su ingreso solo les alcanza para vivir en la pestilencia de las colonias en los bordos de los canales de aguas negras, exigieron que los gastos de comunicación social del gobierno en turno, mejor se utilizaran para entubar esos canales. Los burócratas pidieron equidad en los salarios y exigieron acabar con los privilegios de los burócratas de la elite que tenían salarios hasta 130 veces más grandes de lo que recibían la gran mayoría de los otros burócratas. Los “cerillos” de los supermercados, que fueron la flama que incendió la mecha de la rebelión, exigieron empleo formal y los estudiantes de la UNAM y el IPN pidieron equidad en la asignación de plazas en la burocracia.
Luego de que el presidente Orozco de la Mora es ejecutado con una dosis de cloruro de potasio que se le suministró usando un nano robot operado a control remoto, el nuevo presidente de México debe enfrentarse a los poderes facticos representados por los financieros, los comerciantes y los dueños de la televisión que le exigen mantener el sistema neoliberal que los habían hecho inmensamente ricos y poderosos.
El presidente Emiliano B. Altamirano descendiente de indígenas de la sierra de Guerrero, defiende con firmeza los beneficios alcanzados por la rebelión. Primero se enfrenta al bloqueo de alimentos y el alza de la gasolina ordenados por el gobierno americano y luego a las protestas de los burócratas de salario disminuido. Apoyado por el General Leyva Cajeme, también descendiente de indígenas, de los yaquis del norte del país, el presidente Altamirano enfrenta los actos de terrorismo ordenados y pagados por un ex presidente mexicano neoliberal.
La rebelión de los mexicanos se globaliza y Alejandro Misi Bernal descendiente de indígenas mayos de Sinaloa y responsable del atentado contra el presidente Orozco de la Mora, se encuentra en Paris con Francois Joseph. Se reúnen en un café de la rue Daguerre y platican del enorme desempleo ocasionado por la modernidad, la robotización y el internet. En la Universidad de Upsala participan en la conferencia contra el monopolio financiero y el perverso poder de la televisión. Con el poder del dinero los monopolios financieros controlan a los gobernantes endeudados y estos a su vez con el poder de la televisión mantienen sumisos y obedientes a los trabajadores quienes tienen que aceptar sin protestar salarios de hasta 145 dólares mensuales.
Pero la Televisión es global y con los mismos programas producidos en Hollywood la encontramos en todos los países donde se usa para controlar a la población. En todas partes se las arregla para distraer y ocupar a la gente con telenovelas y simplones programas de entretenimiento de tipo costumbristas y de farándula. Con los noticieros promueven el miedo y satanizan el nacionalismo y condenan las manifestaciones por reivindicaciones sociales.
La rebelión se propaga por España y en la Universidad de Barcelona los INDIGNADOS organizan una conferencia para debatir sobre la falsa democracia representada por elecciones supuestamente libres, pero que en la práctica solo sirven para que las elites de siempre las compren y pongan como gobernantes y legisladores a sus propios operadores que les sirven.
La rebelión llega a Estados Unidos en donde los chicanos se rebelan después de que agentes de la DEA asesinan a Juanito y sus cinco amigos que regresaban de un partido de futbol. Las ciudades de California, New México y Texas se paralizaron y colapsaron sus actividades porque los trabajadores chicanos se declararon en huelga. Ya no había quien los atendiera en los restaurantes y supermercados ni tampoco quien hiciera el aseo en los hoteles y oficinas y tampoco quien levantara las cosechas ni hiciera los trabajos de albañilería, jardinería y plomería. Tampoco había servidumbre ni enfermeras.
Finalmente los países endeudados de la América Latina lograron negociar una deuda pagable y se deshicieron del perverso control del monopolio financiero que siempre estuvo asociado a las elites criollas de sus países. No tardó mucho para que el valor del dólar y el de las bolsas de valores del mundo se desplomaran y apareciera como una opción de riqueza, la generada por los proyectos de las comunidades rurales como el del Renacimiento. Opción de riqueza que sustenta un proyecto de sociedad más humilde pero más humano y más justo como decía Octavio Paz. Luego por el mundo entero se replicaron las declaraciones del papa Francisco.
El dinero debe servir y no gobernar, deberíamos recordarles a los ricos que deben ayudar a los pobres, respetarlos y promocionarlos.
Los derechos fundamentales del hombre son la tierra, el agua, la casa, el trabajo digno y los servicios sociales.