Érase una vez un niño en busca de la libertad.
Una historia que le hará vivir
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About the Book
Éste es un libro de aventura desmedida, de arrojo e intrepidez que rayan en la locura. La historia verídica de un niño que rompe moldes y va en pos de la libertad, sin importarle los peligros, las consecuencias, ni la muerte misma. Su fuerza, más allá de lo normal (2 Cor. 4:7) proviene de su extraordinaria fe en el creador, a quien él conoce por nombre (el Dios de la biblia). El relato empieza con su nacimiento, en un pequeño pueblo marginado, y en el seno de una familia numerosa y pobre; a los 9 años es expuesto a las enseñanzas y principios de la biblia, a los 13 es plagado con una enfermedad aparentemente incurable, a los 15 huye de casa debido a la oposición religiosa de su padre y para hacer realidad su sueño (visitar la estatua de la libertad en N.Y.), llega a Chile y allí los maestros de la congregación le aconsejan volver a casa y a su país. Obedece la instrucción y en Bolivia sirve a Dios y a su prójimo por diez años, enfrentándose con toda clase de peligros y con la misma muerte (por su condición epiléptica) a los 25 años hace realidad su sueño, llega a N.Y. y visita a su “novia” de cobre. La columna vertebral de este libro es: “la libertad”, el “ser libre” para hacer lo que el corazón manda. Su mensaje es: “tenga un sueño y hágalo realidad”, “la vida sin un sueño, no vale la pena de vivirla”.
About the Author
Escribir una obra no es propio de todo ser humano, ni de todos los días; es un privilegio de pocos, más aún si estos “pocos” proyectan con ello, un mensaje de paz, de amor, de sacrificio y por sobre todo, de fe. Rúbens Sandivar, una figura que sin duda no puede pasar desapercibida, particularmente entre la sociedad intelectual quillacolleña, forma parte de una respetable familia identificada plenamente con la congregación de los Testigos de Jehová, pues hablar de “Los Sandivar” en Quillacollo, es hablar de los “Testigos de Jehová”. “Érase una vez un niño en busca de la libertad”, no es sino, la narración de una vida en extremo escabrosa en el interior de la familia; de aventura desmedida, a pesar de la mocedad y de la consagración del personaje a un Ser Supremo. Pocos son los que, como Rúbens, sin más recursos que sus ideales, logran alcanzar sus objetivos, con tantas incidencias, pero al fin, alcanzarlas. Desde el momento del “escape” de su pueblo natal: Quillacollo, hasta encontrar el océano Pacífico, a sólo 15 años de su existencia, para constituirse, no en un estorbo o en un problema social, sino en una figura destacada allí donde se encontrara, nos muestra a un ser que constituye un instrumento de algo que no es de este mundo, sino un elegido para cumplir una misión en la faz de todo el planeta. Los relatos de cada pasaje de su vida, son extraordinariamente emotivos; cada fragmento nos lleva en muchos casos a compartir su “cruz”, sin desmayos, sin resentimientos, con la fe puesta en su “norte” y en la presencia de un Ser Supremo que siempre le acompaña, y que, por cierto, le sometió a pruebas muy duras, pero que jamás le abandonó. La propiedad y lo oportuno de los términos que utiliza, es admirable, la coherencia de una y otra acción es maravillosa; su extraordinaria memoria para recordar los nombres, lugares, o los de autores y tantos personajes, ciudades y villorrios que menciona, es sorprendente. Rúbens halla una forma propia y agradable en la narrativa, mejor si es de su propia vivencia, utilizando aun en la contienda, la delicadeza de sus expresiones, a pesar de sus vicisitudes, a pesar de sus enconos; considerando que todo ello no es sino, una prueba para el joven “Jacob”, de parte de su creador. Más allá de no compartir su credo religioso, seguros estamos de que la fe puesta en ese Dios Jehová, le ha llevado al lugar con el que soñó, a encontrar la libertad anhelada: la “libertad” de las ataduras de su hogar; la “libertad” para encontrar la “novia” en la isla de Manhattan; la “libertad” para haber plasmado en un libro, las huellas de su propia existencia, y lo más importante, la LIBERTAD de haber consagrado su vida, al Reino de Jehová. Dr. Hugo Santa Cruz Abogado y director de la revista jurídica “El Ateneo” de Quillacollo 4/10/2013